La crítica del abuelo: Tomb Raider
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La crítica del abuelo: Tomb Raider

19 marzo, 2018
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No es nuestra Logan

El nuevo reboot de Tomb Raider es una película digerible y con un par de buenos hallazgos, pero aún carece de suficiente sensibilidad cinematográfica como para llevar los films de videojuegos a un peldaño más arriba.

Que el cine es territorio inhóspito para las franquicias e historias basadas en videojuegos es una obviedad tan grande que no merece la pena mencionarla, sin ir más lejos, el último antecedente al que me puedo remitir es la funesta Assassin’s Creed, para dejar más que claro el punto. Aún así, año tras año vemos diversos esfuerzos que buscan pegarle el palo al gato y por fin hacer una película de videojuegos que no sea desastre (no tu, Uwe Boll).

Tomb Raider es una saga con experiencia en el tema. Con un par de películas a cuestas protagonizadas por una explosiva Angelina Jolie y a las que podríamos considerar en la parte alta de la tabla en el ranking de films inspirados en videojuegos, al menos yo tenía ciertas expectativas sobre lo que el artesano noruego, Roar Hutaug, podía presentar.

En cierta forma hay pasos en la dirección correcta, empezando por su protagonista y razón de existir de la película. Alicia Vikander es una intérprete de registro comprobado y acá hace un gran trabajo llevando a escena a una joven Lara Croft, quien se gana la vida repartiendo “Uber Eats” en Picadilly Circus por negarse a aceptar la muerte de su padre, negación que le impide acceder a la más que respetable fortuna de su familia.

Es indesmentible que la Vikander está pintada para llevar el rol de esta nueva Lara croft sacada directamente del reboot del juego y que su actuación te lleva inmediatamente a recordar imágenes y situaciones del mismo, lo que es un saludable cambio a la habitual desconexión que ocurre entre película y juego en el que está basado, que a mi juicio es el gran lastre a superar dentro del género. También hay una clara intención de dotar de humanismo (o realismo si se quiere) a personajes que en el mundo virtual son unidimensionales. Esta Lara Croft sufre, siente dolor físico y mental, es una persona de carne y hueso. Aunque 30 segundos antes de revolcarse en el piso de dolor se haya mandado un salto digno de atleta olímpico ruso con dopaje incluido.

Cinematográficamente, el film también camina en la dirección correcta. Hay momentos en que es difícil saber si estamos viendo la película o un run del juego, hay escenas que están calcadas del primer título del reboot y aunque es poco original, igual ayuda a la “experiencia Tomb Raider” en general. Hay una escena en una catarata que es claramente un guiño a Uncharted y otra escena de escape que inevitablemente me trajo recuerdos de Far Cry 3, en fin, cosas que tiene esta Tomb Raider y que muchas otras películas del subgénero no supieron captar.

Lamentablemente el film cae en otras cuestiones igualmente importantes. La anécdota es simplemente una excusa repetida para el lucimiento de la protagonista, no hay mayor desarrollo de personajes, a ratos la película se hace demasiado larga y a las secuencias que debieran ser ingeniosas les falta ingenio. Evidentemente el director lucha una batalla perdida por intentar llegar antes a “Los cazadores del Arca perdida”, cosa que es imposible para esta y cualquier otra película con tema arqueológico aventurero. Para rematar, salvo las actuaciones de la Vikander y del gran Walton Goggins quien hizo del peor tipo de villano, el villano por obligación, el resto del plantel no pasa de la mediocridad en el mejor de los casos.

Quizás quienes estén interesados en crear películas inspiradas en videojuegos deberían mirar a lo que está pasando con las películas de superhéroes. Los fanáticos de los héroes y los cómics en general tuvieron que caminar un sendero parecido, pasaron por cosas como la película de Linterna Verde o el Juez Dredd. Sin embargo, en ese caso los que tienen el sartén por el mango decidieron invertir en el producto, Marvel y DC entraron a trabajar como parte de la industria, trajeron dólares, especialistas y lo más importante, guionistas, directores e intérpretes que aman y conocen el mundo de los superhéroes. El año pasado, Logan logró subir un escalón y llegó a competir por uno de los Oscar más relevantes. Lo que necesitan las películas de videojuegos es eso, que las compañías de juegos entiendan que hacer una película es otra cosa y que dejar sus franquicias en manos de cualquiera no los va a llevar a ningún lado, cuando eso suceda, quizás podamos aspirar a tener esa Logan de la cual sentirnos orgullosos.

¿Qué viene para el futuro? La película de Super Mario, ya hemos sido testigos de las cotas de calidad que el cine de animación es capaz de conseguir. Tal vez Nintendo tenga las ganas y el ojo para romper la mufa y cambiar la historia. No sería la primera vez.

Andrés

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