Reseña South Park: The Fractured But Whole
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Reseña South Park: The Fractured But Whole

30 octubre, 2017
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La relación entre videojuegos frente al cine y la televisión ha sido complicada, por así decirlo. Existe un consenso en que básicamente todas las películas basadas o inspiradas en obras de videojuegos pululan entre intentos decepcionantes en el mejor de los casos y basuras insondables en el peor. En el sentido inverso la cosa no mejora, la mayoría de los títulos basados en films y series son intentos oportunistas por aprovechar la moda pasajera o meros productos de acompañamiento, hechos para el consumo rápido y completamente olvidables.

Al contrario de bodrios como los juegos de 24 y Prison Break, las desangeladas iteraciones basadas en Los Simpsons o el infame “LOST”, al que malamente podríamos llamar juego, South Park: The Stick of Truth logró como nunca antes traspasar el espíritu y sentido de la serie para mezclarlo con un RPG clásico y sencillo, pero de excelente implementación y factura a manos de Obsidian, veteranos en esa clase de juegos. El Palito de la Verdad fue un éxito rotundo y las expectativas para la secuela estaban servidas.

Esta secuela, “The Fractured But Whole” no estuvo exenta de problemas, retrasos y hasta la salida de Obsidian del desarrollo, por fortuna, la gente de Ubisoft pudo salir adelante y entregarnos un juego que mantiene el factor X del primero pero a la vez agrega más táctica y profundidad en las mecánicas, superando a su predecesor y anotándose entre los mejores títulos de un año que ya nos ha prodigado una cantidad absurda de joyas.

  • Desarrollador: Ubisoft
  • Fecha: 17 de octubre 2017
  • Publisher: Ubisoft
  • Plataformas: Playstation 4 (revisada), Xbox One y PC
  • ESRB: M – Mature +18

En las entrañas de la bestia

Al igual que SoT, Fractured But Whole construye su experiencia en el entendimiento total de lo que significa la serie South Park, tanto visualmente como en su relato. El juego es un calco de su contraparte televisiva, el arte es fiel, el nivel de detalle es total, todos los personajes con significado tienen participación, la ciudad es completamente reconocible (de hecho el mapa es el mismo del primer juego) “el 2D y medio” le cae de perillas al estilo de arte y se amolda perfectamente a la jugabilidad. Todo está trabajado para reflejar al máximo posible la ilusión de estar viendo un capítulo y a la vez convertirse en un teatro de juego funcional y aceitado. Sin mencionar que incluye la posibilidad de ser disfrutado con las voces en español latino.

Pero el look del juego es solo una parte de su magia, el otro gran pilar sobre el que descansa el juego es su narrativa. Los desarrolladores, una vez más, pusieron especial énfasis en trasladar el humor sarcástico y políticamente incorrecto de la serie, con resultados incluso mejores que la precuela, mezclado con el tono distintivo del comentario político y social del show. Claro ejemplo de esto es la selección de dificultad, donde la piel del personaje se oscurece a medida que uno cambia la barra del slider. Se nota el trabajo y atención por los detalles que los desarrolladores pusieron en la presentación del título, trabajo que paga dividendos y que les permite construir el resto de los elementos del juego a partir de las fundaciones que ofrece la serie.

Fantasías animadas

La equivalencia entre el juego y la serie también la encontramos en su historia, que comienza con un ingenioso enlace entre las dos partes de la saga que da paso a un argumento basado en “Civil War”, donde el rescate de un gato da pie a toda una épica, en clave infantil obviamente, sobre dos bandos de superhéroes enfrentados por el control de las calles. Por supuesto el juego está repleto de alusiones y guiños a otros videojuegos y a temas de cultura pop en general, capturando a la perfección ese paralelo entre la visión típica de la niñez, donde las casas son fortalezas o los ríos de lava están hechos a partir de bloques de Lego, pero que a la vez es usada como vehículo por los guionistas para retratar costumbres y situaciones adultas, que es el público al que finalmente buscan llegar. Todo esto acaramelado en el humor directo y rocambolesco característico de la serie. En líneas generales el juego funciona como un capitulo interactivo, repleto de comedia, situaciones escatológicas y personajes reconocibles que harán la delicia de los fanáticos de South Park.

Pero así como el juego mantiene el tono de comedia de la serie, también lo hace con su comentario social. Si en Stick of Truth este aspecto estaba un tanto bajado de tono con respecto al show, acá todas las ataduras desaparecen y los guionistas no se cortan a la hora de abordar cualquier tema, desde temas propios de la industria de videojuegos, la guerra de las franquicias de superhéroes en el cine pasando por situaciones de contingencia actual como el movimiento Black Lives Matter o el desprestigio de la iglesia católica, todo se presta para el escrutinio divertido e irónico de los escritores, apretando la llaga en diversas ocasiones… sobre todo a lo que se entiende como “pensamiento progresista”, lo que logró enfadar a ciertas personas y medios (LOL Polygon) tal como lo hace el programa de TV. Se agradece a Ubisoft haber tomado el riesgo en una industria donde la corrección política es un “commodity” exageradamente valorado.

Jugabilidad clásica para tiempos modernos

Pero al final día, un juego es tan bueno como su jugabilidad (si, se que odian esa palabra colegas gringos, no me importa) se lo permita. Es en este ítem en el que casi todas las adaptaciones de películas y series fracasan al final, principalmente por pensar que les bastaba con recrear lo que pasaba en la pantalla sin preocuparse más allá. Stick of Truth rompió con ese molde y no solo eso, además no siguió el camino cómodo de hacer un shooter o un juego de aventuras corriente… si no que eligió, de la mano de los veteranos Obsidian, el cada vez más olvidado sistema de RPG por turnos. La apuesta pagó con creces y pudimos disfrutar de un gameplay sencillo y amigable, pero divertido y desafiante a la vez.

La salida de Obsidian como desarrollador del juego genero muchas dudas, más aún pensando en el poco tiempo de desarrollo que quedaba disponible. Por fortuna el equipo interno de Ubisoft que se hizo cargo del proyecto hizo la pega como corresponde y Fractured But Whole se benefició de ello. El juego mantiene el estilo sencillo y afable del primero pero agrega mucha profundidad al gameplay y lo lleva a un nuevo nivel.

La grilla, por ejemplo, es una adición que se convierte en un elemento indispensable, con la posibilidad de mover “la party” por el tablero las opciones tácticas se multiplican y la estrategia pasa a ser vital. Ahora los poderes de los personajes (poderes de superheroes, claro) tienen efectos de área especiales y es necesario pensar bien el “roster” antes de cada combate. Las nuevas subclases aportan mucho a lo que ocurre en campo de batalla junto a poderes ingeniosos y divertidos (atención a los ataques “traseristicos” del protagonista), ahora tenemos estatus clásicos del rol como silencio, envenenamiento y demáses, en general todas las mecánicas de combate están escaladas y tienen poco y nada que envidiar al de los JRPG tradicionales.

La vibra RPG también se siente en todo el resto del juego, el mapa está lleno de secretos y recovecos que ocultan tesoros, los que se pueden obtener resolviendo pequeños puzles. Los personajes progresan ganando XP y niveles que a la vez desbloquean habilidades. Quizás la inclusión de algún tipo de armas hubiese sido interesante, aunque los poderes compensan ese ítem con creces. También tenemos un sistema de “crafting” que te permite crear consumibles, artefactos y algunos trajes especiales, bastante sencillo pero eficiente. El juego sin duda gana muchísimo en contenido pero sin dejar de lado la premisa de ser accesible y con una curva de aprendizaje suave.

Raza en extinción

South Park: Fractured But Whole es un bicho raro en el estado actual de los videojuegos. Es un título “single player”, lineal, si lo queremos llamar así, con una historia concreta y autoconcluyente, que rompe una lanza por un género al que todos consideran olvidado y con el simple objetivo de entregar jugabilidad a la vieja usanza y mucho humor y diversión. Valores poco considerados en un momento en donde los juegos como servicio, llenos de bisutería online y cosas pagadas, marcan la tendencia. Quedará para las crónicas qué tanto alcanzó la mano de Obsidian a influir en el producto final y que pasó dentro del desarrollo, pero lo único que importa al final es que tenemos uno de los mejores juegos del 2017, altamente disfrutable, muy divertido y fiel a la fuente en la que se inspira. Un “must buy” para los fans de South Park y completamente recomendable para los aficionados a los RPG y para todo el que quiera pasarla bien con un juego.

Andrés

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  • Kick-Ass (el patea-weas)

    South Park es vida.