El ex-presidente de Nintendo of America, Reggie Fils-Aimé, dio una charla en el NYU Game Center y fue sincero sobre la época más oscura que ha vivido la compañía en los últimos 20 años. Aquí Reggie explicó que las miniconsolas de NES y Super Nintendo Classic se fabricaron como un «plan de rescate» cuando la Wii U estaba en su peor momento.
Según comentó Reggie:
Otra cosa que hicimos fue lanzar, en dos años consecutivos, esos dispositivos mini. ¿Se acuerdan? La NES pequeña y, al año siguiente, la SNES pequeña. Lo hicimos para mantener nuestro negocio, porque necesitábamos algo que se vendiera en grandes cantidades durante la temporada navideña. Fue una serie de ideas comerciales, sabiendo perfectamente que… la Wii U estaba en cuidados intensivos.
Las cifras le dan la razón. Recordemos que en 2016 la Wii U estaba prácticamente muerta. Nintendo proyectó vender solo 800.000 unidades en todo el año fiscal, una miseria comparada con cualquier otra consola en el mercado. Los juegos no ayudaban, tenías Star Fox Zero y Pokkén Tournament que terminaron decepcionando, y el único título navideño fue el aceptable Paper Mario: Color Splash. Así es como finalmente la NES Classic llegó en el mes de noviembre del mismo año y, según Reggie, fue una inyección de oxígeno llegando a vender 2,3 millones de unidades en sus primeros meses, una cifra enorme para un dispositivo de tan bajo costo.
La SNES Classic salió en 2017, el mismo año de The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Super Mario Odyssey. A primera vista, no tenía sentido lanzar una consola retro en un año tan fuerte, pero Reggie reveló la verdad… la compañía nipona no sabía si Nintendo Switch funcionaría. La SNES Classic era un plan de contingencia por si el nuevo híbrido fracasaba. Al final, vendió más de 5 millones de unidades y se convirtió en un éxito inesperado.
Ahora la pregunta que todos se siguen haciendo hasta la fecha ¿Por qué no se siguió con una Nintendo 64 Classic? La respuesta es simple, Nintendo Switch Online. Una vez viendo que Nintendo Switch despegó, fue cuando en Nintendo se dieron cuenta que el futuro estaba en suscripciones y no en hardware retro. Los juegos clásicos pasaron a formar parte del catálogo digital, y la compañía nunca volvió a fabricar consolas mini. En total, las NES y SNES Classic vendieron más de 10 millones de unidades combinadas, suficientes para mantener el negocio a flote hasta que Nintendo Switch llegó para salvarlos.




