El esperado regreso de uno de los indies más influyentes ya es una realidad. Super Meat Boy 3D se lanzó hoy para PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch 2 y PC a un precio de $25 dólares, estando disponible también en Game Pass.
Este juego supone la primera incursión de la franquicia en el 3D, la que marcó un antes y un después en el panorama independiente con su lanzamiento original en 2010.
Desarrollado por el pequeño estudio independiente de Sluggerfly, esto junto a la colaboración de Tommy Refenes, uno de los creadores del Super Meat Boy original, la secuela mantiene la esencia de su predecesor… con plataformas de precisión extrema, una dificultad implacable y el mismo objetivo que conocemos de toda la vida, que esa rescatar a Bandage Girl del malvado Dr. Fetus.
La conversión a 3D supuso un desafío técnico y de diseño. Según Dominik Plaßmann, cofundador de Sluggerfly:
Convertir un juego de plataformas en 2D tan preciso en un espacio completamente navegable en 3D nos llevó a repensar muchas partes del juego al tiempo que protegíamos la identidad de base de la saga.
Para mantener la claridad, el equipo optó por un ángulo de cámara controlado, una decisión que, según ellos, «dio forma al proceso de diseño entero».
Super Meat Boy 3D incluye cinco mundos, cada uno con 15 niveles regulares, 15 niveles Mundo Oscuro, un jefe y un nivel secreto, sumando un total de 160 niveles. La dificultad sigue siendo el sello de la saga, con un diseño que exige reflejos y precisión milimétrica, heredado de los juegos clásicos de NES que inspiraron al original.
El lanzamiento coincide con el buen momento de su cocreador, Edmund McMillen, quien recientemente estrenó el aclamado roguelike de Mewgenics, mientras que Refenes colaboró estrechamente con Sluggerfly para garantizar que la jugabilidad mantuviera la precisión característica de la serie.




