La industria de los videojuegos vuelve a estar de luto, esta vez perdiendo a una de sus figuras más influyentes de la era dorada de los arcades. Me refiero a Yoshihisa Kishimoto, creador de las franquicias como Double Dragon y Nekketsu Kōha Kunio-kun, título que en occidente fue conocido como Renegade.

Se reportó por estos días que Kishimoto falleció el pasado 2 de abril a los 64 años, según confirmó su hijo a través de redes sociales. No se ha revelado la causa de su muerte, y la familia ha solicitado una ceremonia privada; como suele ser en estas instancias en Japón.

Para quienes no lo conozcan, Kishimoto comenzó su carrera en la compañía de Data East a principios de los 80, donde dirigió los juegos en formato laserdisc como Cobra Command y Road Blaster. Su gran salto llegó al unirse a Technōs Japan en 1986. Allí, en apenas un año, creó dos de los beat ‘em up más influyentes de la historia: Nekketsu Kōha Kunio-kun (1986), un juego semiautobiográfico basado en su propia juventud rebelde, y Double Dragon (1987), que popularizó el género en modo cooperativo y estableció las convenciones que seguirían hasta hoy en día.

Double Dragon no solo fue un éxito comercial arrasador en salas de arcade, sino que sentó las bases para generaciones de beat’em ups. Su legado incluye el concepto de juego cooperativo simultáneo, el uso de armas arrebatadas a los enemigos, y escenas cinemáticas que daban un aspecto cinematográfico a la acción. A lo largo de su carrera, Kishimoto también trabajó en títulos como Super Dodge Ball, WWF Superstars, The Combatribes, y décadas después regresó a sus franquicias para dirigir Double Dragon IV en 2017.

Su hijo expresó en redes sociales su gratitud a los fans por el apoyo durante todos estos años y prometió transmitir cada uno de los mensajes de cariño recibidos a su padre. Tras su salida de Technōs, Kishimoto trabajó como diseñador y productor independiente, fundando en 2010 su propia empresa, Prophet Inc. (Plophet).

Vía | Famitsu

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