Hoy nos enteramos que el CEO de Sony, Hiroki Totoki, confirmó en una entrevista con The Wall Street Journal, que la compañía todavía no ha fijado una fecha de lanzamiento para PlayStation 6. Una declaración que se produce en un contexto marcado por la escasez global de componentes y el aumento de los costos de memoria, factores que están afectando a toda la industria tecnológica.

Totoki ya había mencionado durante el mes de mayo que Sony no había decidido ni el momento ni el precio de lanzamiento de su próxima consola. En esa ocasión, advirtió que los precios de la memoria se mantendrían elevados durante el año fiscal 2027 debido a problemas de suministro. La nueva entrevista sugiere que la situación no ha mejorado y que la compañía sigue evaluando el escenario antes de tomar una decisión definitiva.

Los analistas habían proyectado originalmente un lanzamiento para 2027, siguiendo el ciclo habitual de siete años entre generaciones de PlayStation. Sin embargo, la crisis de componentes ha llevado a muchos a reconsiderar esas estimaciones, y algunos especialistas apuntan ahora a 2028 como una fecha más realista.

El costo de fabricación también se ha convertido en un obstáculo importante. Según informes recientes, el costo de materiales para construir una nueva consola ya supera los 960 dólares, un aumento significativo en los últimos meses. Esto ha llevado a especulaciones sobre un precio final que podría rondar los 1.000 dólares, lo que marcaría un hito en la industria y cambiaría la percepción de valor del hardware de nueva generación.

Además de los desafíos logísticos, Totoki destacó que Sony está en plena transformación hacia una empresa centrada en el entretenimiento y la propiedad intelectual, donde los videojuegos, el cine y la música representan la mayor parte de sus ingresos. Este cambio estratégico le da a la compañía cierto margen para no apresurar el lanzamiento de una nueva consola si las condiciones del mercado no son favorables.

Por ahora, PlayStation 6 sigue siendo una gran incógnita, sin tener fecha, sin un precio confirmado y con la incertidumbre como única certeza. Aparte de todo lo relacionado a su estructura, que de momento se desconocen detalles. Esto sumado a la nueva política por parte de la compañía de acabar con los juegos físicos a comienzos del 2028, podría resultar en un retroceso tremendo si no lo manejan de buena manera. Lo único que les puedo decir, es que si tienen intenciones de seguir disfrutando de esta marquita, van a tener que empezar a juntar platita desde ya… porque ese 1.2 no se va a pagar sólo.

Vía | The Wall Street Journal

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